Actuar es una fantasía.

Robinson Díaz se define a sí mismo como una víctima de la fama, pero la considera “un mal necesario”.

Con algo más de veinte años de experiencia actoral,  Robinson asegura que no es capaz de vivir sin estar en las tablas o en los set de grabación. Para él el escenario, sea cual sea, es un “antro para la expresión de emociones”.

“Con mi experiencia me atrevo a comparar al reconocimiento como algo que se lo come a uno, podría decirse que es semejante a un monstruo con el que se debe combatir”, declaró.

Para Robinson DíazColombia es un lugar maravilloso para el arte, aunque expresó que las personas “están mal acostumbradas, pues aquí todo lo quieren regalado y gratis y no hay una cultura de invertir en diversión como sucede en otros países”.

Sus actuaciones en el cine, la televisión, la comedia y el teatro le han hecho merecer, con gran esfuerzo,  importantes reconocimientos. Robinson disfruta más hacer teatro pues el “formato es más íntimo, y en vivo los sentimientos se afloran con más naturalidad”, expresó. En su carrera  ya cuenta con 23 obras de teatro profesionales.

Son muchos los personajes que con cariño recuerdan los colombianos. Por ejemplo “Mateo” en “María madrugada”, “Simón Bolívar” en “Bolívar soy yo”, Tomás Manrique en “La Saga”, “El mago Kandú”, de la telenovela “Pecados capitales” y quizá el más querido y mencionado por todos   “El Cabo” de la  serie “El Cartel de los Sapos”.

Lo que Robinson más disfruta de la actuación es la fantasía. Para él existe una conexión pura entre la “fantasía en escena y la realidad que queremos para nuestra vida”. El renovarse con cada personaje es algo que a Robinson le apasiona. En su carrera actoral cuenta con una formación en teatro, escena, histrionismo, actitudes actorales y hasta clown.

VOLVER