Entrevista Robinson Díaz

El actor volvió con muchas ofertas de trabajo y la experiencia de haber hecho teatro en ese país.

Sí; Róbinson regresó al país después de haber grabado la primera temporada de El señor de los cielos, el seriado que realiza el Canal Caracol en coproducción con Telemundo y Argos. Volvió apreciando lo que en algún momento se le refundió en el camino del éxito, con ganas de hacer mejor las cosas y viendo cómo la vida le está haciendo justicia a su talento. Él no buscó la internacionalización; a él le llegó en un momento clave de su vida. Y como el que siembra recoge, Róbinson retornó con un premio en las manos, con muchas ofertas de trabajo, con la experiencia de haber hecho teatro allá y demostrando que es un verdadero embajador de la actuación.

México es la fábrica de los culebrones. ¿Qué hacía Róbinson Díaz allá?

Me fui a México a petición del Canal Caracol a hacer El señor de los cielos. El seriado (donde Róbinson interpreta al Cabo) es la mixtura que hicieron Telemundo, Argos y el Canal Caracol agarrando elementos de las series exitosas de narcos con otros del melodrama, que ellos saben manejar a la perfección.

¿Cómo se adaptó al sistema mexicano, que es tan distinto?

Lo primero que dije cuando llegué a trabajar allá es que no utilizaría apuntador. A los dos días de empezar las grabaciones estaban unos siete actores. Llegué a hacer mi ensayo; me tocaban unos parlamentos largos y comencé a actuar. En ese momento un actor, después de haberme escuchado, se quitó el apuntador, le dio como pena, y de ahí en adelante nadie lo volvió a usar.

¿Los puso a trabajar?

(Risas) ¡Noooo! Lo que pasa es que ellos sienten una gran admiración. Lo que se ha hecho en Colombia para el mundo es muy importante; nos hemos ganado el respeto. Hemos mandado para la porra a los galanes y nos hemos salido del molde que ellos mantienen, de ese triángulo entre el protagonista, la heroína y el antagonista.

Es la primera vez que trabaja fuera del país…

Fueron cuatro meses en esta primera temporada de El señor de los cielos. Me trataron como a un rey. Fue muy duro, las jornadas de trabajo eran largas, las distancias son enormes, el tráfico era complicado, pero me adapté fácil. Llegué con muchas propuestas de trabajo, de hacer teatro y cine.

México es un mercado difícil y bastante cerrado…

En mi caso, llegué con un trabajo y un personaje estructurado, que ya tiene éxito latinoamericano, y eso hace que se tenga un respeto por lo que uno hace.

Comenzó con el pie derecho su internacionalización…

Sí. El señor de los cielos ha sido un éxito. Se hicieron los premios Tu Mundo, en Miami, y por Colombia fui el único que ganó. El premio fue el Malo más bueno. Lo interesante es que fue el público quien lo dio y por votación.

Las narconovelas son las que están dando ‘rating’. ¿No extraña personajes cómo el Mago Kandú o las novelas que divertían?

Anhelo muchas de esas historias donde podía desarrollar cosas cómicas. No sé de dónde vienen esas tendencias que hacen que se pierdan esas herencias tan divertidas como Pecados capitales. El Cabo es un malo, pero con mucho humor.

¿Es cierto que lo amenazaron?

Sí; como dos o tres veces. Tuve momentos difíciles con ese personaje.

En alguna ocasión usted afirmó que la TV era para sobrevivir. ¿Qué tanto ha cambiado eso?

La época ha cambiado tanto que si usted no hace televisión, no puede comer. Así de sencillo. Del teatro muy difícilmente se vive; lo hago porque me gusta mucho, porque me encanta divertirme y divertir, porque adoro la comedia. En un país como este es importante reírnos. El teatro es un lenguaje más de dinosaurios, pero si tú haces algo bueno, la gente va. Vi cosas fascinantes en México. Curiosamente en TV uno ve esos actores acartonados, pero vas a teatro y es tan diferente.

A propósito de la TV mexicana, allá sí hacen culto al cuerpo…

Veo mucho de lo que estoy haciendo en Nip/Tuck: la esclavitud de la belleza, la vanidad que mata cualquier posibilidad de estudio, de talento. Conozco actrices y actores que se preocupan más por cómo se ven, que por lo que están haciendo. Eso mata el arte de la actuación. Se necesitan mujeres bonitas, hombres bonitos, pero se necesitan buenos actores.

¿Qué hace Róbinson Díaz cuando tiene una escena con un mal actor?

La actuación es buena y se producen buenas escenas cuando un diálogo es sincero y hay juego. Cuando esa persona no está preparada hay un desbalance y digo: “Aquí no se pudo hacer nada”. Intento salvarme. Aquí estamos llenos de actores de restaurantes, esos que se la pasan hablando mucho y gastando plata. Veo en portadas a un montón de viejas y digo: “¿Esta qué ha hecho? ¿Cuál es la gracia de esta vieja, el mérito?”.

Usted debe intimidar al hacer una escena.

Sí, pero no muerdo. Puede que en mi vida personal sea un payaso o me haya portado mal en algún momento, pueden decir lo que quieran de Róbinson Díaz, pero soy muy serio en mi trabajo.

Se dio el lujo de hacer teatro en México…

Me fue muy bien. Fue más bien un muestreo; la presenté y gustó mucho (la obra SexZoo).

Regresa para interpretar un personaje en ‘Mentiras verdaderas’ (‘Nip/Tuck’).

Es un cirujano malísimo y va a causar impacto.

Además comenzó temporada de teatro en Bogotá…

Inicié la temporada de Sex Zoo en Casa Ensamble, y vamos a durar un mes. Es una mamadera de gallo, es teatro puro dirigido por Pawel Nowicki, actuada por Alberto Barrero y yo, y producida por Patricia Grisales.

¿Quería quedarse en México?

¡Claro! Pero la familia y Colombia me hacen mucha falta. Quería quedarme porque la movida cultural es alucinante.

¿Y su vida sentimental?

Está bien. Estoy en un proceso interno, personal, bacano. Entendiendo todo lo que me pasó, lo que sucedió, y borrón y cuenta nueva.

Usted nunca generó escándalos. ¿Cómo lo vivió cuando afrontó uno tan grande?

Muy difícil, porque toca procesarlo. ¡El dedo! El dedo que todos tenemos es muy tenaz. Me di cuenta de que juzgaba mucho, de que era muy malo con muchas personas y entendí que lo mejor en la vida es no juzgar.

¿Cómo está ahora?

Siento unas ganas de hacer las cosas todavía mejor, con más calidad. Más hacia la profundidad; que mi búsqueda sea no preocuparme por el mundo de la frivolidad, la bulla… ese es un mundo que no sirve para nada. Solo hace daño. Tenía que retornar a un montón de valores que estaban perdidos.

¿Se le refundieron?

¡Claro!, en la bulla del éxito, y no escuchaba las buenas voces, y mi registro es muy largo y grande. Necesitaba oscilar, ir de un lugar a otro. Estaba metido en un mundo de mierda. De nuevo me equivoqué.

¿Le sirvió su ida del país?

¡Absolutamente! Viví una soledad profunda, creativa, dura, pero que me arrojó una cosecha. Me resultó mucho trabajo, un premio. No fui a deprimirme, ni a joderme la vida allá.

¿Cuándo regresa a México?

Estaré en noviembre y diciembre. Ellos querían más tiempo, pero en el Canal Caracol me dijeron que tenía que hacer una serie nueva… no sé cómo se llama.

Fuente: http://eltiempo.com

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