“Filmar historias sobre el narco es enfocarse en lo humano”

No se pueden comparar los fenómenos del narcotráfico de México y Colombia porque obedecen a realidades, geografícas e historias diferentes, expresó en entrevista, Carlos Moreno, director de la película El cártel de los sapos, que se estrenó en México el pasado  11 de enero, luego de haber sido un éxito como libro y serie de televisión.

No es sólo una narración más; también fue la última participación en cine del actor mexicano Pedro Armendáriz Jr. y está protagonizada por Manolo Cardona, Kuno Becker, Adriana Barraza, Juana Acosta, Diego Cadavid y Robinson Díaz, entre otros.

La cinta está basada en el exitoso libro del mismo nombre, cuyo autor, el ex narcotraficante Andrés López López, lo escribió desde prisión, tomando como referencia su propia vida. Narra una historia de amor en el contexto del narcotráfico, donde él es testigo fiel de cómo un joven puede tomar el camino fácil para obtener dinero y lograr todas sus metas… aunque también muestra la otra cara de la moneda: existe una entrada, pero no una salida en ese tipo de negocio.

Así, la película cuenta la historia de Martín González (Manolo Cardona), un joven de clase baja que descubre el mundo del tráfico de drogas como forma de lograr ascenso social, inicialmente para ganar el amor de Sofía (Juana Acosta), una buena chica que es el amor de su infancia.

Su audacia, inconsciencia e influencias lo llevan a convertirse en parte activa y vital de la peligrosa organización conocida como el cártel del Norte del Valle, grupo criminal que se define como dispositivo poderoso y sanguinario que superó al cártel de Cali en influencia, astucia militar y poder económico. Varios años de drogas y malas amistades llevan a Martín a ascender posiciones, conseguir la atención de Sofía y finalmente ganar su amor. Pero lo que no sabe es que en este tipo de negocios siempre se pierde.

En pocas palabras, para Moreno El cártel de los sapos “es, quizá, la película más ambiciosa que se ha rodado en Colombia. El público se hizo muchas expectativas sobre lo que vería en cine. Para mi trabajo como director la serie de televisión respectiva es lo más importante que he hecho. Acá se trasmitió en 2008 y tres años después se rodó la película.

“Más que un tema de cine, el narcotráfico es un asunto humano. De todas maneras, este país sí que ha estado atravesado socialmente por el narcotráfico. Yo creo que por encima de todo hacer cine con esta temática es finalmente contar historias; es dedicarse al asunto humano. Si aparece el narcotráfico es porque forma parte de la sociedad. Hablar, filmar sobre el narco es como hacerlo sobre cualquier otra historia. Es un asunto humano. No me atrevo a hacer comparaciones entre lo que pasa en México y lo que ha pasado y pasa en Colombia. Primero que nada, no soy especialista en este tema, pero sí creo que son circunstancias diferentes, aunque sean, ambos, hechos violentos. No es cierto que México deba pasar por lo que nosotros hemos pasado, porque son circunstancias diferentes. Cada quien vive su guerra de manera distinta.”

Sobre los personajes, dijo que están inspirados en la vida real, y, sin duda, el mundo es mucho más complejo y diferente que cualquier ficción. “Sin duda, los personajes no existen, ni existieron siquiera –dijo–, son una amalgama de seres reales con la ficción. La serie de televisión tiene su tiempo por episodios y la película va más al nocaut. Resuelve la intriga más rápidamente. Hicimos una película de gángsteres, al más puro estilo de las que se hacen en Estados Unidos, pero en la circunstancia de Colombia. En la medida de que hagamos historias de este tipo surgirán más, sin duda.”

 

Fuente: Periódico La Jornada

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