El recordado personaje que apareció en la telenovela Pecados capitales en el 2003, demostró que Robinson Díaz es un actor que crea en sus representaciones y se atreve a llevar su caracterización al extremo. Kandú ha jugaba en la fina línea que va de lo sublime a lo ridículo, sin caer en la cursilería. El resultado: un personaje casi de caricatura que permite ambiguedades del afecto e imaginaciones de la bondad popular.
La aparición de unas flores fue el primer truco que el mago Fabriani le enseñó al actor Robinson Díaz para darle vida al Profesor Kandú en la telenovela Pecados capitales. Antes de eso, Díaz no sabía de magia, ni siquiera un truco de prestidigitación. Ante la necesidad de asesoría, Caracol llamó a Fabriani que adoptó al aprendiz y actuó con él en El Gran Circo Mágico de Kandú.

A la par con la novela, Díaz pasó de ser aprendiz de mago a defenderse no solo en la televisión, sino en shows de salón en los que hizo presencia también su fiel secretario, el niño Juan David Sánchez, de 8 años, que fue Simón en la telenovela. Díaz no sabe bien de dónde salió la idea del circo, pero recuerda bien que en cuanto la escuchó fue de los que más la apoyaron.

Por su lado, Díaz, Fabriani y el pequeño secretario se pusieron en manos del actor Fernando Arévalo (que hizo el papel de Aníbal, en la telenovela), que hizo la tarea de director escénico, un trabajo que ya habían comenzado en los pequeños shows que hicieron, pensando en los niños que se habían vuelto fans de Kandú.

Sobre Díaz, Fabriani dice que es un excelente y rápido alumno. “Cada vez se ingeniaba un truco de forma diferente -afirmó el mago-. Yo se lo enseñaba de una forma y él lo hacía más chévere, les ponía más comicidad a los juegos de magia. Es un actorazo”.

También el niño, Juan David, aprendió de la magia. “Es que Robinson y yo nos teníamos que saber los trucos, porque si no, él me pedía que le ayude a hacer algo y donde yo quedaba turuleto y me tiraba el truco, me echan”, dijo.

Sobre la experiencia de el circo que lo alejó de las pantallas, Robimson dijo: “Me ha gustado desde siempre, sobre todo los payasos. El circo es un lenguaje menospreciado, desdeñado. Pero es una forma maravillosa de llegarles a los niños. A la hora de meterme en este proyecto, lo hice más por los niños, porque el personaje tuvo impacto con ellos. Es chévere”.

“Los trucos de magia son pura ilusión. Son cosas bonitas que hace una persona para maravillar a los demás. Hay cosas que se hacen para la mirada del niño, en eso trabajaba yo. Cuando comenzó la novela, no sabía ni manejar las cartas. El del mago es un oficio respetable y requiere de mucho trabajo. David Mamet citaba al gran Houdini diciendo una frase que me impactó: “El mago es un actor que interpreta a un mago”. Manifestó Díaz

El Profesor Kandú, permanece en la memoria de los colombianos que se divirtieron con la novela y que asistieron al show que presento hace 14 años por toda Colombia.
FUENTE: El Tiempo

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