Sus exnovias lo acompañan y le ayudan a recordar historias y a traer apartes de la memoria diluida en alcohol.

En la noche de la premier en Bogotá, el 17 de septiembre, Lucas Maldonado se dio cuenta de que estaba metido en un torbellino de emociones incontrolables. La gente lo aplaudía, lo saludaba, le pedía entrevistas. En el documental Yo, Lucas contó su vida en 90 minutos, en los que miró su ombligo e hizo públicos sus problemas.

En la producción de 90 minutos, Lucas, director de cine y camarógrafo, hace un retrato directo y sincero sobre la adicción al alcohol. Lo reconstruye a través de los recuerdos de sus exnovias, que le ayudan a navegar en sus lagunas. En eso que se le ha olvidado por tomar.

El estreno mundial fue en el Festival Internacional de Cine Latinoamericano de La Habana 2016. Ese mismo año recibió un premio de distribución y exhibición de Señal Colombia y su estreno nacional fue en el Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias, en marzo de 2017.

La semana pasada el documental fue premiado en la ceremonia del Festival Internacional de Cine Documental de Buenos Aires 2018 (FIDBA), en la que recibió el primer premio en la competencia Ópera Prima. Hoy se estrena en Bogotá, Cali y Medellín.

Memorias etílicas

El director decidió hacer este trabajo porque su mejor amigo murió de cirrosis. Quería contar su historia, pero mientras la hacía supo que estaba haciendo un autorretrato.

Por esa época hizo una fiesta de varios días en el apartamento que una amiga le pidió que le cuidara. Invitó al final hasta indigentes que luego le desocuparon la casa. “La cagué”, pensaba entonces.

Eso lo llevó a una sociedad de alcohólicos anónimos y, Erwin Goggel, productor colombo suizo de larga trayectoria en el país (La vendedora de rosas y La mujer del animal, por ejemplo), le dijo: “Es el momento de hacer una película”.

Esta se volvió para Lucas como su tabla de salvación: “Unos se vuelven cristianos y otros cineastas”, comenta.

Decidió reconstruir un largo periodo de vida de su adicción al alcohol con sus exnovias, curiosamente casi todas actrices de profesión. A través de los diálogos con ellas y su madre, especialmente, narró capítulos de su vida de rumba extrema y malas decisiones.

Su trabajo documental es confesional. Según Erwin Goggel, su productor, es un filme con un equipo de producción muy pequeño detrás de cámaras. “Lo mejor se hizo sin nadie atrás y con dos seres humanos frente a ella”.

Dijo además que Colombia debe producir más este tipo de historias: “Se necesitan ideas, sinceridad, contar relatos que tengan aciertos y fracasos; más que catering y dinero”. Yo, Lucas se produjo con 100 millones de pesos.

El director, que estará en Medellín el viernes a las 6:30 y 8:30 p.m. en el Mamm y en el Colombo, respectivamente, siente que valió pena hacer este documental y enfrentar sus demonios. Además la gente se le ha acercado a decirle que, aunque no sean ni mujeriegos ni tengan problemas con las drogas o el alcohol, les ha hecho replantear su vida.

Fuente: http://www.elcolombiano.com

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